El doloroso caso de Maitena nos obliga a detenernos y mirar de frente una realidad que preferimos ignorar. No podemos seguir tratando la depresión adolescente como un evento aislado o puramente clínico; sobre todo, porque no lo es.Maitena era una adolescente de Merlo, Buenos Aires, estudiante y miembro activo de un grupo scout de la parroquia Sagrado Corazón. Quienes la conocían, incluidos sus profesores, la describían como una joven activa, curiosa y aparentemente "normal", lo que subraya el carácter invisible que a menudo reviste el sufrimiento emocional profundo.
El pasado miércoles 8 de abril de 2026, Maitena salió hacia su escuela junto a su hermana mayor. Al llegar a la puerta, no ingresó; dijo que saludaría a una amiga y desapareció. Tras una búsqueda desesperada de más de 24 horas, su cuerpo fue hallado el jueves 9 de abril en un descampado de General Las Heras, localidad a la que llegó tras viajar sola en tren. Maitena dejó en su casa nueve cartas de despedida, su teléfono celular con la contraseña escrita y correos electrónicos programados para enviarse tras su partida. En sus escritos, expresaba un deseo tan simple como devastador: "quería estar en un lugar tranquilo".