En el día de la fecha, el Dr. en Derecho Constitucional Eduardo Lust, habló de la reciente Pieza de Sentencia correspondiente al Caso de los Menonitas de Florida y leyó la carta que redactamos desde Familias Educadoras para dar voz, defender y reivindicar la libertad educativa y de Enseñanza para la aceptación de la Pluralidad Educativa.
¿Quién educa a quién? La libertad educativa como timón para las demás libertades
Por Eloísa Troya
En el contexto de lo que veníamos conversando con familias y otros actores que acompañan, quedé pensando en lo siguiente: ¿quién decide cómo se educa a un niño? ¿Es el Estado quien existe para las personas y las familias, o estas existen para el Estado? Un niño no llega al mundo solo. Llega a través de su mamá que lo gestó, dentro de un hogar donde se habla una lengua, con determinadas creencias y diferentes maneras de expresar sus vivencias en amor. Cualquier reflexión seria sobre la educación de ese individuo que acaba de nacer debería partir de ese hecho simple: educar es un acto que ocurre en un contexto. Y, aun entendiendo que hay contextos y contextos, los padres que aman a sus hijos ganan por mayoría; por lo tanto, deberíamos elevar la discusión a ese nivel.
La Suprema Corte de Justicia, la libertad de enseñanza y el límite constitucional a la escolarización obligatoria: Caso Menonitas en Uruguay
Por Eloísa Troya
El conflicto empezó, como empiezan casi todos los conflictos entre el Estado y las familias, con una sospecha administrativa. El CODICEN entendió que un grupo de niños y adolescentes vinculados a una comunidad educativa de Florida no cumplía con la obligatoriedad de la enseñanza, porque no asistía a una escuela uruguaya tradicional. Y la respuesta, como siempre, fue judicial: pedirle a la Justicia que obligara a los padres a inscribir a sus hijos en una institución habilitada por ANEP.
En la pieza correspondiente a las niñas Maciel Rossi, esa pretensión se volvió todavía más concreta. ANEP pidió que las niñas fueran incorporadas al sistema educativo formal dentro de un plazo de diez días.
Formulado así, el problema parece sencillo: si las niñas no estaban inscriptas en una institución del sistema nacional, correspondía ordenar su escolarización. Pero el expediente contaba otra historia, más paciente y más real que cualquier titular.